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[ Doctor Garland ]March 26, 2008 3:32 am

    Estaba comenzando la noche cuando Mike se acercó todo lo silenciosamente que pudo al recodo del pasillo, pero este detalle carecía de importancia en el mundo que veían Garland y sus alumnos, en el que no se distinguía la noche del día.

    La puerta de la habitación 104 ahora se encontraba clavada en la pared de enfrente, quemada en buena parte y con trozos esparcidos por el suelo. El marco de la puerta tambien había desaparecido, en su mayor parte quedaba tan solo el agujero oscurecido y quemado de la explosión. Como temerario que es, Mike se acercó hasta el, ahora inexistente, umbral de la puerta. Echando un vistazo al interior solamente para abrir los ojos como platos, encojer con fuerza las pupilas y apartar rapidamente la vista de lo que acababa de ver.

    El Doctor Garland le estaba esperando al otro lado de la esquina del pasillo, así que, con paso tembloroso y sin poder cerrar los ojos, llegó hasta él para describirselo lo mejor que pudiera en el susurro más inaudible posible.

    - No… no… nunca… No había visto nunca nada semejante profesor. Son como… Ángeles, son seres hechos de luz, tienen como un cuerpo físico pero no es físico, es luz concentrada y solida, aunque inmaterial, son muy, muy altos, eran dos y hablaban encorvados, o parecía que hablaban, los chasquidos, los zumbidos que oimos, provenian de sus cabezas, tenian una figura vagamente humana aunque de brazos y piernas exageradamente largos y sin cuello. No creo que debamos permanecer aquí profesor, no me han parecido amigables y creo que podrían destrozarnos si han sido ellos lo que le han hecho eso a la puerta de la habitación. Vamonos profesor, hay cosas que es mejor dejar pasar para sobrevivir.

    - Tú ya has satisfecho tu curiosidad Mike, ahora me toca a mí.

    Y dejando a Mike tratando en vano de convencerle de que no vaya, revolver en mano se acercó a la esquina del pasillo para echar a andar hasta el umbral de la habitación 104, con intenciones de llegar aún más lejos que donde llegó Mike.

Continuará…

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[ Doctor Garland ]May 20, 2007 6:16 pm

    Se acercaron a la recepción del motel con pasos lentos, Mike podía ser muy bravucón pero desde que acabó la fiesta ha sido, sin duda, el que más veces ha estado a punto de morir y quien más instinto de supervivencia tiene en este lugar. Si no fuera por él estarían todos ya muertos. Por eso Garland no dijo nada cuando Mike se adelantó y le indicó al doctor que fuera más despacio.

    La recepción del hotel estaba medio en penumbras a causa de unos tablones que tapaban las ventanas del local. Pese a ello aún entraba algo de luz y podían ver los cuadros que colgaban de las paredes. Inauguraciones, fiestas de cumpleaños, convenciones de coleccionistas. El lugar parecía haber vivido tiempos mucho mejores que los actuales.

    - Hey Mike, fijate en el tablón de las llaves, están todas disponibles excepto la 104. Parece que tenemos un huésped en el motel.

    - Con la explosión quizás ya no quede nada de él, pero lo mejor será ir a preguntar.

    Cada paso que daban hacía crujir el suelo de manera escandalosamente exagerada. No era un suelo de madera, pero aún así sonaba como en aquellas películas de Clint Eastwood en las que entra en el Saloon, todo el mundo permanece en silencio y lo único que se escucha mientras avanzaba hacia la barra es el crujir de la madera bajo sus pies. Ninguno de los dos cayó en la cuenta hasta que llegaron al final de la escalera que subía al piso superior. Se miraron extrañados, dirigieron su vista al suelo y a continuación volvieron a cruzar sus miradas. Esto es la transcripción de lo que hablaron sin usar una sola palabra de por medio.

    - ¿Has oido lo mismo que yo?

    - ¿Cómo es posible que suene madera sobre un pavimento de ceramica? A menos que debajo haya madera.

    - En determinadas partes del suelo no habían azulejos, y no había madera debajo.

    - Bueno, quizás nos hayamos equivocado al escuchar.

    - Quizás debamos olvidar que esto ha pasado, por nuestra propia cordura.

    - Quizás…

    Pero la mirada de Mike se vió interrumpida por un ruido proveniente del recodo del pasillo. El sonido, semejante al de un zumbido combinado con el de una hoguera, se apagaba lentamente para volver a sonar a continuación más fuerte. Ambos miraron los números de las puertas a ambos lados del pasillo: 101, 102, 103… Tras esa esquina se encontraba la habitación 104.
 

Continuará…

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[ Doctor Garland ]October 20, 2006 4:25 pm

    La explosión que se escuchó en el apartamento 104 atrajo al lugar a un grupo de supervivientes de la zona. Eran cuatro, una mujer y tres hombres, todos parecían vestidos como salidos de una fiesta de alta sociedad que sucediera hace mucho. Aunque tenían la ropa manchada y rota en algunas partes no parecían tener intenciones de deshacerse de ella.

   - Alguno de vosotros debería ir a investigar. - Dijo la chica, rubia y de ojos azules, vistiendo lo que antes seguramente fué el vestido que más miradas captará en la fiesta.

    Tres miradas la atravesaron tosca y descortésmente. Pero pronto lo dejaron, sabían que tenía razón, hasta el momento ella no habia sido de demasiada utilidad para el grupo. Aunque de eso ella aún no se había dado cuenta.

   - Mike, acompañame dentro. Daniel, tú quedate aquí con Carla, protegiendola. Gritad si pasa algo.

   - Sí doctor Garland, pero por si acaso tenga usted la pistola.

   - Ni hablar Daniel. En caso de necesitarlo mis dedos artríticos no podrían apretar el gatillo, lo mejor será que la guardes tú en caso de que necesites proteger a Carla.

   - Aquí afuera no les pasará nada, estoy seguro de ello, dejame a mi el revolver Daniel, tengo el presentimiento de que sí que lo necesitaremos.

   - No seas pajaro de mal agüero Mike, no se puede ir por la vida con esa actitud.

   - Ya, claro. Dime Carla ¿alguna vez me he equivocado desde que aparecimos aquí? Si no fuera gracias a mí ahora seriamos fiambres como el resto de tus invitados.

   - ¡CALLATE! ¡No me lo recuerdes! ¿No acordamos no volver a hablar de ello?

   - No, eso lo acordaste tú.

   - Basta ya los dos, vamos adentro Mike, si de verdad crees que puede pasar algo será mejor que tengas listo el revolver, pero esta vez apunta antes de disparar.

   Con paso cauteloso atravesaron la puerta rojiza del hostal hasta desvanecerse a ojos de Daniel y Carla que miraban y escuchaban con especial atención, reconfortandose por la luz verdosa del cartel luminoso de la entrada.

Continuará…