La explosión que se escuchó en el apartamento 104 atrajo al lugar a un grupo de supervivientes de la zona. Eran cuatro, una mujer y tres hombres, todos parecían vestidos como salidos de una fiesta de alta sociedad que sucediera hace mucho. Aunque tenían la ropa manchada y rota en algunas partes no parecían tener intenciones de deshacerse de ella.

   - Alguno de vosotros debería ir a investigar. - Dijo la chica, rubia y de ojos azules, vistiendo lo que antes seguramente fué el vestido que más miradas captará en la fiesta.

    Tres miradas la atravesaron tosca y descortésmente. Pero pronto lo dejaron, sabían que tenía razón, hasta el momento ella no habia sido de demasiada utilidad para el grupo. Aunque de eso ella aún no se había dado cuenta.

   - Mike, acompañame dentro. Daniel, tú quedate aquí con Carla, protegiendola. Gritad si pasa algo.

   - Sí doctor Garland, pero por si acaso tenga usted la pistola.

   - Ni hablar Daniel. En caso de necesitarlo mis dedos artríticos no podrían apretar el gatillo, lo mejor será que la guardes tú en caso de que necesites proteger a Carla.

   - Aquí afuera no les pasará nada, estoy seguro de ello, dejame a mi el revolver Daniel, tengo el presentimiento de que sí que lo necesitaremos.

   - No seas pajaro de mal agüero Mike, no se puede ir por la vida con esa actitud.

   - Ya, claro. Dime Carla ¿alguna vez me he equivocado desde que aparecimos aquí? Si no fuera gracias a mí ahora seriamos fiambres como el resto de tus invitados.

   - ¡CALLATE! ¡No me lo recuerdes! ¿No acordamos no volver a hablar de ello?

   - No, eso lo acordaste tú.

   - Basta ya los dos, vamos adentro Mike, si de verdad crees que puede pasar algo será mejor que tengas listo el revolver, pero esta vez apunta antes de disparar.

   Con paso cauteloso atravesaron la puerta rojiza del hostal hasta desvanecerse a ojos de Daniel y Carla que miraban y escuchaban con especial atención, reconfortandose por la luz verdosa del cartel luminoso de la entrada.

Continuará…