« Que viene el coco… [ FINAL ] -- Luces Danzantes II »
La luz verdosa que proyectaba el cartel luminoso delante de la habitación que había tomado prestada me producía una extraña sensación de seguridad. Era verde brillante, como las ceras de colores que se les regala a los niños pequeños. Los rincones de la habitación a donde no llegaba la luz parecían más oscuros y tristes, como si hubieran perdido la esperanza de poder entrar en contacto con dicha luz.
Sin embargo la cama no parecía particularmente alegre, al contrario, tenía miedo, puede sonar absurdo pero realmente daba la sensación de que la cama trataba de huir de la luz, y con ella el papel pintado de la pared y los sucios cristales de la ventana. Era obvio que aquella habitación que había elegido para pasar la ‘noche’ no era una habitación normal. En un mundo como este, la mas mínima sospecha de que algo puede andar mal es una prueba fehaciente de que algo andaba mal. Por ello no considero una buena idea permanecer demasiado tiempo junto a un paranoico. Algunos de los supervivientes consideran una buena idea tener a alguien que vea venir los problemas cuando estos se avecinan, pero no creo que sea eso lo que están haciendo. En este mundo la psicología de las personas esta muy ligada al mundo real, dicho de manera sencilla tus miedos pueden volverse realidad. Algunos de los ya mencionados supervivientes no creen en esto, piensan que el mundo tiene conciencia propia y que nos acecha porque nos considera una amenaza, y por eso tienen a paranoicos entre ellos, para prevenirlos. Los consideran videntes…
Yo no soy un paranoico, pero llevaba suficiente tiempo en este lugar como para darme cuenta de que algo no iba bien.
Y entonces las luces comenzaron a moverse…

Hace tiempo que no relatas tus desventuras en el Outerworld. Espero que sigas con vida y, si recibes este mensaje, ¿qué ocurrió con las luces?
Atentamente desde otro mundo.
Nota dejada por Argos — July 23, 2006 @ 5:27 am