« Pixels Hunting -- Que viene el coco… II »
Mi madre siempre me decía que era peligroso salir de noche, que el coco acechaba detrás de cada esquina. Fuí creciendo y comencé a pensar que era una mentira para mantenerme alejado de la corrupción de las calles. En parte era cierto, y en parte me equivocaba…
Anoche ví al Coco. Había ido a aprovisionarme, ni tan siquiera era noche cerrada, brillaban la luna y las estrellas, todo estaba en la más absoluta tranquilidad y monotonía, incluso los grillos, por lo general ocultos y huidizos de los fantasmas que pueblan las calles, salieron a cantar bajo la luz de la luna.
Entré en el supermercado abandonado, por algún motivo que desconozco se seguía suministrando electricidad y agua corriente a ese lugar, lo cual mantenia frescos los productos y no era necesario moverlos de allí. Se habia llegado a un acuerdo no escrito entre todos los supervivientes de usar este supermercado como almacen y no llevarse más de lo necesario.
Cierto, al estar abandonado su estado general desmerece un poco, las estanterias cubiertas de polvo y algunos fluorescentes colgando del techo sin lugar a dudas reflejaba el poco interés de los supervivientes en el aspecto del lugar, no era más que un almacén despues de todo.
A medida que buscaba en las estanterias semivacias alguna lata de comida precocinada o frutos secos para cenar notaba como el aire se volvia mas frio, húmedo y dificil de respirar. Tuve que pararme a mirar detrás mía en un par de ocasiones por la sensación de que me estaban vigilando.
Los grillos habian dejado de cantar.
Cuando me di cuenta de ese detalle cerré la mochila, me la puse a la espalda y agarré con las dos manos a Grays, mi stick de hockey. Esperé pacientemente y traté de escuchar. Los latidos de mi corazón, el tintineo intermitente de los fluorescentes, pero nada más. Esperé sesenta segundos que me parecieron tres cuartos de hora. Entonces lo ví, justo enfrente de mí, a 10 metros en la oscuridad del pasillo de la sección higiene, dos puntitos que brillaban de forma antinatural, alineados y separados una corta distancia, pero lo suficientemente larga como para saber que el centro oscuro de la luz pertenecian a la pupila de una criatura que ocupaba todo el pasillo. Un parpadeo, tanto por mi parte como por la suya, y comencé a correr en dirección opuesta, Grays no tendría mucho que hacer contra semejante bestia, se escuchaba la velocidad con la que tomaba aliento la criatura, no parecía que se fuera a ahogar del aire que tomaba pero cualquier persona que respirara a esa velocidad quedaría inconsciente en cuestión de segundos por hiperventilación. Giré a la izquierda cuando el pasillo se me acabó y detrás mía escuche como la bestia chocaba brutalmente contra las estanterias, me giré y pude verla durante un segundo antes de que se recuperase y yo volviera a poner pies en polvorosa, era una enorme esfera peluda con una boca que ocupaba la mayor parte de su circunferencia, flotando en el aire de un modo muy pesado, a pocos centímetros del suelo. Corrí por toda la sección de congelados, giré por un pequeño pasillo de estanterias vacias y me metí a toda prisa en la nevera, cerrando la puerta tras de mí.
Estaba muy oscuro, la luz de ahí dentro se habia fundido asi que saqué la linterna que tome prestada en el centro comercial. Afuera se escuchaba como tomaba aliento esa criatura del infierno, paró un segundo en el que pareció que tomaba más aliento de lo normal y soltó un bramido que hizo que se me cayera la linterna de las manos cuando me tapé los oidos. Cuando acabó el bramido los alientos parecian alejarse así que me dispuse a buscar mi linterna, habia rodado hasta acabar apuntando a uno de esos animales que cuelgan de las neveras. Cuando la cogí e iluminé el cuerpo me dí cuenta de que no se trataba de animales, por el uniforme azul y las placas identificativas diría que se trataba de un empleado del supermercado, y no era el único, habian 2 cuerpos más junto a él, quien sabe como acabaron colgados de esa manera.
Del bolsillo de uno de los dependientes, Inky según su tarjeta identificativa, sobresalía un papel, cuando lo extraje cayó al suelo algo que se encontraba entre los pliegues. Una esfera del tamaño de una pelota de golf, pero parecía más un caramelo por su aspecto que una pelota. En la nota ponía lo siguiente
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Lo lamento, al principio parecía una buena idea, y cuando lo hicimos el resultado era justamente lo esperado, una criatura invocada de los planos inferiores manipulable y facilmente domesticable para nuestros propositos. Pero, a medida que pasaba el tiempo, la criatura crecía y crecía, cuando nos dimos cuenta ya era del tamaño de un perro y tenía entre los dientes la ropa del niño que vivía en la calle Sagan con Wilson. Logramos ocultar los hechos y a la criatura pero nuestra búsqueda de como destruirlo resultó infructuosa, cuando logramos encontrar el modo de enviarlo de nuevo a su plano de existencia se nos había escapado y habia huido. La pildora que guardo en el bolsillo es la única que puede mandarlo de vuelta, pero no debe masticarla, esos enormes dientes abririan el portal que oculta la pildora y se llevaría a toda la ciudad consigo, debe tragarsela entera. El único que se oponía a nosotros era Elroy, se habia obsesionado con la bestia, era él el que le llevaba la carne “especial” que guardabamos en la nevera, y me jugaría mi vida a que fue él quien dejó escapar a la criatura antes de que los demás lograramos darle la pildora. Clyde
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Pensaba que te habían cogido pues llevaba semanas sin saber de ti.
Me alegro de saber que sigues con vida, y que mantienes la lucidez en ese antro mundano en el que intuyo no tienes un sólo segundo de tranquilidad. Agradezco por eso más aún tu dedicación a la hora de relatar con cierto grado de detalle lo que Allí acontece. Mientras tanto sigue buscando la puerta…
Saludos desde el No-lado.
Nota dejada por Argos — May 6, 2006 @ 1:06 am
Para que luego digamos que las madres son unas paranoicas…
Oye, pues está interesante la historia! Jejejeje, además cuentas con detalles sin llegar a ser demasiado lioso. Seguiré leyendo!
Nota dejada por Karura — March 9, 2007 @ 3:52 pm