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[ Troy Randall ]May 11, 2006 3:49 pm

    Oscuridad.
    No habia estrellas en el cielo, ni paredes, ni horizontes a los que mirar. Fuera de la plataforma era todo oscuridad. Era como mirar al cielo en una noche abierta, con el universo extendiendose en todas direcciones, completamente sobrecogedor. Pero… no habia cielo.
    -La Noche de los Tiempos.
    Una figura se hallaba de pie en el otro extremo de la plataforma, vestida con un hábito de color carmesí, dirigiendose hacia mí, que aún mantenía un pie en los escalones.
    -Es hermoso, la magnificencia de estar presente para contemplar como todo este gran juego que se ha dispuesto para nosotros acaba.
    No podía verle la cara, no sabia ni de donde procedía la luz que permitía que pudiese verme a mi mismo, el suelo donde piso y el hombre que se erguía ante mí.
    -¿Eres Elroy? -Dije, aún bajo el shock que suponía todo esto.- ¿El… compañero de Clyde?
    -Creo que tú te refieres a “ese” hombre. -Contestó, señalando el centro del circulo donde descansaba el cadaver del que debió ser Elroy, con su mono azúl del trabajo, en una postura que cuadraba con el circulo interior que habian dibujado a su alrededor. Prestando atención a los diagramas se advertía que estaba formado por tres circulos concentricos, dos rombos bien definidos y numerosas lineas que carecían de una forma euclidiana, parecia como si el dibujo quisiera despegarse del suelo.
    -¿Entonces quién diablos… ?
    -¡YO! -interrumpió. - soy el auténtico Elroy, él no fué más que una cascara con que manipular a los demás y traer a este mundo a mi querida mascota.
    De la nada surgió la esfera peluda, logré apartarme a tiempo para esquivarla, se empotró ligeramente en el suelo pero rapidamente cambio de dirección y se sumergió en la oscuridad de nuevo.
    -Como puedes observar mi pequeño tiene hambre, no te importa que se sirva un tentempié contigo ¿verdad?.
    Surgió de la oscuridad de nuevo, esta vez más veloz y con mas fiereza, salté hacia atrás y se volvió a empotrar en el suelo, se volvió hacia mi y gracias a que tropecé hacia atrás el monstruo se desvaneció en la oscuridad.
    -Debes ser un chico afortunado, no hay muchos que logren esquivarlo dos veces. Él no lo consiguió.
    -¿Como llegaste aquí?
    -Siempre estuve aquí.- Detrás mia se escuchaba como se acercaba,- Desde antes de los dinosaurios, dominabamos el mundo, solo estabamos nosotros. - salté a un lado y ví pasar a toda velocidad a la bestia, que se hundía de nuevo en la oscuridad.
    ¿Nosotros?
    Me quedé al borde de la plataforma, no habia rastro alguno de que hubiese nada debajo, entonces surgió una vez más frente de mí, una última vez, me dije. Con sus enormes fauces abiertas, tuve el tiempo justo de agarrar el “caramelo”, lanzarlo a su interior y echarme a un lado. Como esperaba, la criatura no masticaba la comida, engullía directamente. Pero no ocurrió nada. Desapareció una vez más en la oscuridad.
    -¿Quienes son nosotros? - Dije, cansado de jugar a esquivar la pelota.
    -Nosotros somos Los Únicos. Y me encantaría continuar esta encantadora conversación pero me temo que no te queda tiempo. Al fin has puesto en marcha el ritual.
    ¡¿Qué?!
    Un brillo oscuro, imposible de explicar con otras palabras, comenzó a surgir del circulo, unas sombras engulleron al Elroy muerto, dejandolo en una tonalidad de grises que parecian sacadas de una pelicula en blanco y negro. Mis zapatos, normalmente azules y blancos, comenzaron a volverse grises tambien, sentí como me agotaba por momento, era como tener sueño despues de haber hecho mucho ejercicio. Y la sensación crecia por momentos.
    -Dejate llevar, no puedes hacer otra cosa y después, cuando todo pase, solo sentirás paz.
    La voz sonaba distorsionada, ya no escuchaba bien, habian ecos en sus palabras, habian palabras que no habia dicho. Atardecer. Ocaso. Todo estaba terminando. El monstruo perseguidor se habia puesto delante mia, mirandome con una sonrisa perfida, llena de maldad. Elroy se encontraba a su lado, con la misma sonrisa, (…¿o era una mascara?… estoy desvariando…), carecia de ojos o nariz, su rostro, únicamente formado por su sonrisa, podía volver loco al más cabal de los seres. Las sombras para entonces ya me habian llegado a la cintura y habia caido de rodillas. Fue entonces cuando los noté inquietos. Me miraban, si es que se puede aplicar ese verbo, fijamente. Desapareció la sonrisa de sus rostros y me gritaron, pero no pude oirles. Las sombras me habian cubierto. Estaba perdiendo el conocimiento y ví como si la esfera con dientes se deborara a si misma. “Estoy alucinando”, pensé. Elroy se dió cuenta de lo que le ocurria y metió el brazo dentro de su boca. Grave error. Fue absorbido lentamente hacia el interior. Contemplé como su cuerpo se convertía en chicle y se estiraba hasta que no quedó de él mas que el grosor de un hilo de seda.
    La esfera se replegó sobre si misma emitiendo un resplandor azulado al final.
    En ese momento todo comenzó a temblar, yo sentí como me venian las fuerzas de nuevo. Me levanté y ví como una gigantesca luna roja se acercaba demasiado. Los azulejos comenzaron a flotar y subir, corrí hacia las escaleras, sintiendome mas ligero que nunca, antes de bajar ví como el cadaver de Elroy flotaba tambien hacia la luna. Pero eso fue toda la ascensión que hubo, de golpe el cuerpo fue lanzado contra el suelo, explotando como un globo de agua. Comencé mi propio descenso por las escaleras, la supuesta sangre habia desaparecido y al llevar bajados unos 20 escalones las escaleras comenzaron a resquebrajarse detrás de mí. Bajaba saltando los escalones lo máximo posible, hasta que llegó el punto en que cuando pisé no hubo punto de apoyo. Caí sin más remedio, veía escombros a izquierda y derecha caer conmigo, tambien vi el suelo llegar muy deprisa.

    Parecia darme la bienvenida. No se muy bien cuanto tiempo estuve cayendo, quizás unos minutos que se me hicieron cortos o quizás unos segundos que se me hicieron una eternidad. Pero la sensación fue la de caer desde unos cuatro metros, poco menos que la distancia a la que esta el techo.
    Me quedé tumbado un buen rato. Respirando polvo del suelo, con cada músculo de mi cuerpo dolorido y mis lentes a un palmo de distancia, viendolo todo borroso. Con lagrimas en los ojos y una sonrisa estupida en mi cara. Seguía vivo. No habia duda de que ese lugar tan maloliente pertenecía al mundo real y no a ningún cielo o infierno. Alcancé a ponerme las gafas y me tumbé boca arriba. El techo y parte de las escaleras se habian derrumbado, se veía el cielo nublado nocturno desde aquella posición. Me levanté, cojeando por alguna fractura sin importancia, y usando a Grays como bastón salí sonriendo de aquel lugar que no pienso volver a visitar.

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[ Troy Randall ]May 8, 2006 9:29 pm

    El aullido esta vez no parecía que fuera a terminar, busqué entre mis bolsillos unos tapones para los oídos, necesarios para poder dormir por las noches en esta ciudad de fantasmas, y me los puse. Avancé lentamente por el pasillo hasta posar mi mano sobre el pomo de la puerta. El ruido, hasta entonces ensordecedor incluso con los tapones, cesó. El pomo estaba muy frió, lo agarré sin pensar y abrí la puerta de golpe. Las escaleras que había detrás, iluminadas por una luz roja que parecía no venir de ningún sitio en particular, subían una distancia imposible, el supermercado tenía un segundo piso pero aquello parecía subir incluso cinco pisos en espiral y por encima de esos cinco pisos solo había oscuridad.

    No quedaba más remedio que subir.

    A medida que subía, el aire frío y húmedo que aún se sentía en el supermercado daba pasó a un aire más cálido, pero no cómodo, sino pegajoso y vomitivo. Las nauseas me hacían dudar de querer seguir subiendo, pero debía llegar al fondo del asunto. Al comienzo de la subida se veían las paredes, grabadas con extraños símbolos, círculos y dibujos, pero cuando llegué al tercer piso me di cuenta de que las paredes habían desaparecido, tan solo las escaleras permanecían subiendo. A partir del cuarto el suelo se volvió de un color rojo más puro y se pegaba de forma quitinosa a los zapatos. Si tuviera que definirlo diría que se trataba de sangre, pero no natural ni fresca.

    En el quinto piso un enorme círculo con símbolos, figuras geométricas y diagramas había sido dibujado por toda la plataforma. Parecía el final del camino. Quizás hallase aquí mis respuestas.

Continuará…

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[ Troy Randall ] 4:00 am

NdA: Viendo que puse la primera parte muy larga haré las siguientes partes más cortas para hacer la lectura mas ligera, si los lectores prefieren que ponga la segunda parte de golpe en lugar de trocearla, no tienen mas que decirmelo.

    Tras leer la carta, las dudas sobre de donde había salido un monstruo semejante se aclararon rotundamente, dejando verse nuevas cuestiones sobre la procedencia de los demás monstruos y sobre porque Elroy se había obsesionado tanto con la criatura del otro mundo.
    Pasé cerca de media hora pensando como debía enfocar este dilema, debía darle la píldora, pero también debía averiguar más sobre el ritual que llevaron a cabo y además, si podía ser, salir con vida de esta situación. El supermercado no era muy grande, además de los pasillos había un almacén que daba a la parte de atrás. Allí probablemente encontraría más pistas, era como una segunda casa para aquellos que trabajan en el supermercado.
    Me coloqué al lado de la puerta y traté de escuchar a la bestia. Nada. Abrí la puerta lo justo para mirar fuera. Tranquilidad. Salí con cuidado de no hacer ruido y caminé siguiendo la pared derecha, cuando llegué a la curva miré primero a mi espalda, al no ver nada anormal me asomé por la esquina. Los fluorescentes, rotos y chispeando, balanceándose por una brisa inexistente, mostraban mediante destellos que los contenidos de las estanterías estaban, en parte, esparcidos por el suelo. Avancé hasta la primera intersección, e iluminado por el brillo intermitente observé, a través de la siguiente esquina, el largo pasillo que conducía al almacén.

    Una risa macabra resonó por todo el pasillo. El fluorescente se apagó. El borde de la puerta se iluminó con un color rojo.

    Y la bestia aulló de nuevo.

Continuará… 

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[ Troy Randall ]May 5, 2006 6:20 pm

    Mi madre siempre me decía que era peligroso salir de noche, que el coco acechaba detrás de cada esquina. Fuí creciendo y comencé a pensar que era una mentira para mantenerme alejado de la corrupción de las calles. En parte era cierto, y en parte me equivocaba…

    Anoche ví al Coco. Había ido a aprovisionarme, ni tan siquiera era noche cerrada, brillaban la luna y las estrellas, todo estaba en la más absoluta tranquilidad y monotonía, incluso los grillos, por lo general ocultos y huidizos de los fantasmas que pueblan las calles, salieron a cantar bajo la luz de la luna.

    Entré en el supermercado abandonado, por algún motivo que desconozco se seguía suministrando electricidad y agua corriente a ese lugar, lo cual mantenia frescos los productos y no era necesario moverlos de allí. Se habia llegado a un acuerdo no escrito entre todos los supervivientes de usar este supermercado como almacen y no llevarse más de lo necesario.

    Cierto, al estar abandonado su estado general desmerece un poco, las estanterias cubiertas de polvo y algunos fluorescentes colgando del techo sin lugar a dudas reflejaba el poco interés de los supervivientes en el aspecto del lugar, no era más que un almacén despues de todo.

    A medida que buscaba en las estanterias semivacias alguna lata de comida precocinada o frutos secos para cenar notaba como el aire se volvia mas frio, húmedo y dificil de respirar. Tuve que pararme a mirar detrás mía en un par de ocasiones por la sensación de que me estaban vigilando.

Los grillos habian dejado de cantar.

    Cuando me di cuenta de ese detalle cerré la mochila, me la puse a la espalda y agarré con las dos manos a Grays, mi stick de hockey. Esperé pacientemente y traté de escuchar. Los latidos de mi corazón, el tintineo intermitente de los fluorescentes, pero nada más. Esperé sesenta segundos que me parecieron tres cuartos de hora. Entonces lo ví, justo enfrente de mí, a 10 metros en la oscuridad del pasillo de la sección higiene, dos puntitos que brillaban de forma antinatural, alineados y separados una corta distancia, pero lo suficientemente larga como para saber que el centro oscuro de la luz pertenecian a la pupila de una criatura que ocupaba todo el pasillo. Un parpadeo, tanto por mi parte como por la suya, y comencé a correr en dirección opuesta, Grays no tendría mucho que hacer contra semejante bestia, se escuchaba la velocidad con la que tomaba aliento la criatura, no parecía que se fuera a ahogar del aire que tomaba pero cualquier persona que respirara a esa velocidad quedaría inconsciente en cuestión de segundos por hiperventilación. Giré a la izquierda cuando el pasillo se me acabó y detrás mía escuche como la bestia chocaba brutalmente contra las estanterias, me giré y pude verla durante un segundo antes de que se recuperase y yo volviera a poner pies en polvorosa, era una enorme esfera peluda con una boca que ocupaba la mayor parte de su circunferencia, flotando en el aire de un modo muy pesado, a pocos centímetros del suelo. Corrí por toda la sección de congelados, giré por un pequeño pasillo de estanterias vacias y me metí a toda prisa en la nevera, cerrando la puerta tras de mí.

    Estaba muy oscuro, la luz de ahí dentro se habia fundido asi que saqué la linterna que tome prestada en el centro comercial. Afuera se escuchaba como tomaba aliento esa criatura del infierno, paró un segundo en el que pareció que tomaba más aliento de lo normal y soltó un bramido que hizo que se me cayera la linterna de las manos cuando me tapé los oidos. Cuando acabó el bramido los alientos parecian alejarse así que me dispuse a buscar mi linterna, habia rodado hasta acabar apuntando a uno de esos animales que cuelgan de las neveras. Cuando la cogí e iluminé el cuerpo me dí cuenta de que no se trataba de animales, por el uniforme azul y las placas identificativas diría que se trataba de un empleado del supermercado, y no era el único, habian 2 cuerpos más junto a él, quien sabe como acabaron colgados de esa manera.

    Del bolsillo de uno de los dependientes, Inky según su tarjeta identificativa, sobresalía un papel, cuando lo extraje cayó al suelo algo que se encontraba entre los pliegues. Una esfera del tamaño de una pelota de golf, pero parecía más un caramelo por su aspecto que una pelota. En la nota ponía lo siguiente

    Lo lamento, al principio parecía una buena idea, y cuando lo hicimos el resultado era justamente lo esperado, una criatura invocada de los planos inferiores manipulable y facilmente domesticable para nuestros propositos.

    Pero, a medida que pasaba el tiempo, la criatura crecía y crecía, cuando nos dimos cuenta ya era del tamaño de un perro y tenía entre los dientes la ropa del niño que vivía en la calle Sagan con Wilson.
    ¡Que dientes madre mía! Nisiquiera en los documentales sobre dinosaurios habia visto unas dentaduras más amenazadoras.

    Logramos ocultar los hechos y a la criatura pero nuestra búsqueda de como destruirlo resultó infructuosa, cuando logramos encontrar el modo de enviarlo de nuevo a su plano de existencia se nos había escapado y habia huido.

    La pildora que guardo en el bolsillo es la única que puede mandarlo de vuelta, pero no debe masticarla, esos enormes dientes abririan el portal que oculta la pildora y se llevaría a toda la ciudad consigo, debe tragarsela entera.

    El único que se oponía a nosotros era Elroy, se habia obsesionado con la bestia, era él el que le llevaba la carne “especial” que guardabamos en la nevera, y me jugaría mi vida a que fue él quien dejó escapar a la criatura antes de que los demás lograramos darle la pildora.

Clyde

Continuará…